


Bremen: una ciudad alemana para visitarLa hermosa ciudad de Bremen, cuyas características apreciamos en las fotos superiores, es una urbe hanseática de 550.000 habitantes con muchos años de vida.
En efecto, la historia de Bremen se remonta a 1200 años atrás, por lo que la aventura de llegarse hasta sus calles tan pintorescas tendrá el inevitable sabor de entrar en contacto con la historia misma.
A la vera de la ciudad, encontramos el río Weser, que junto con la universidad y los institutos de investigación científica (que le dieran a Bremer en 2005 el título de Cuidad de las Ciencias) son algunos de los sitios más conocidos de Bremen.
El Puerto de Bremen asimismo es un punto de intercambio comercial que explica la temprana conformación de la ciudad y al mismo tiempo describe un rasgo de su importancia geoeconómica dentro de Alemania.
Para visitar y recorrer hay mucho, pues ya sus calles son toda una aventura con un colorido de película. Pero además hay 12 museos en Bremen, un dato nada desdeñables para los amantes del turismo cultural.
La culta ciudad cuenta con su orquesta: la Filarmónica de Cámara de Bremen, y la vasta actividad vital cultural incluye, como destacadas instituciones al respecto, el Teatro de Baile de Bremen y la famosa Compañía Shakespeare.
El espectáculo cultural y la vida misma en cada rincón de Bremen con sus olores y sus rincones característicos hacen que esta misteriosa ciudad sea una de las pocas del mundo donde pasado y presente se conjugan de forma tal que el visitante puede llegar a dudar de cuál es realmente la época en la que está viviendo.
Pero esto no es todo para el turista si de qué hacer en Bremer o qué lugares conocer en el viaje por Bremen se trata. De ningún modo lo es, puesto en esta ciudad abundan los espacios verdes, donde se puede respirar el aire más puro ozonizado y realizar deportes en general y particularmente ciclismo y caminatas.
Las oxigenantes extensiones naturales de los parques de Bremen permiten llevar el turismo deportivo al interior mismo de sus hermosos lagos, donde los viajeros y deportistas locales -incluyendo bellas alemanas- disfrutan practicando sus destrezas sobre las olas con sus vistosas tablas de surf o nadando para disfrutar del agua.
Los amantes de fútbol y goles, tal vez tengan suerte y vean convertir al equipo local, el Werden Bremen, y quien busque el amor, también puede pensar en esta milenaria ciudad cuyo pulso es marcado por los jóvenes universitarios.
En las fotos, vemos la Catedral local, la "Calle del Cerdo de Bremen" y una piramidal escultura que alude a un famoso cuento, que tiene a Bremen como protagonista, de un gato, un gallo, un burro y un perro: "Los músicos de Bremen", que porque nos pareció interesante a continuación transcribimos
En un lugar cercano a la ciudad de Bremen vivía un burro. Estaba tan viejo que ya no podía trabajar. El burro pensó que como cantaba tan bonito podría formar una orquesta.
El burro se encontró con un perro viejo y triste a quien sus dueños echaron de la casa, y le dijo:
—tu cantas muy bonito. ¡Vámonos a Bremen y formaremos una orquesta!
El burro y el perro se encontraron un gato viejo y triste que ya no podía cazar ratones y a quien sus dueños echaron de la casa. El burro le dijo: -tu cantas muy bonito. ¡Vámonos a Bremen y formaremos una orquesta!
El burro, el perro, y el gato sé encontraron con un gallo viejo y triste, a quien sus dueños querían hacer en caldo. El burro le dijo: ¡Vámonos a Bremen y formaremos una orquesta!
Cuando llegaron a Bremen todos vieron una casa de luces encendidas. El burro les dijo:
—¿Qué les parece si cantamos?—Tal vez nos den de comer—. Pero dentro de la casa estaban tres ladrones.
El perro subió sobre el burro, el gato sobre el perro y el gallo sobre el gato. Contaron hasta tres y empezaron a cantar.
Los ladrones se asustaron con los horribles cantos y salieron corriendo de la casa.
Entonces el burro, el perro, el gato, y el gato entraron a la casa, comieron y se durmieron.
Los ladrones regresaron a la casa.
Pero al entrar...
El gallo los picó.
El gato los rasguño.
El perro los mordió.
Y el burro los pateó.
Los ladrones salieron corriendo y nunca mas volvieron.
Los animales decidieron quedarse a vivir en la casa, donde cantaban alegremente.
Desde entonces la gente los llamó
Los músicos de Bremen.